Más de 700 estudiantes de la red pública asisten a la 2ª Muestra de Cine Chica Pelega en Campos Novos
El estreno de la 2ª Muestra de Cine Chica Pelega tuvo lugar el pasado lunes 11 de abril en Campos Novos. Se exhibieron tres cortometrajes en cuatro sesiones-escuela y una sesión nocturna abierta al público, con un corto y un largometraje. Todas con entrada gratuita. El proyecto es una realización del Gobierno del Estado de Santa Catarina, por medio de la Fundación Catarinense de Cultura (FCC), con recursos del Gobierno Federal y de la Ley Aldir Blanc, con la producción de VMS Produções y de Pupilo TV de Joaçaba. En las próximas semanas, la Muestra pasará también por los municipios de Curitibanos (18) y Caçador (25).
Por la mañana, 354 estudiantes de las redes públicas municipal – Prof. Nair da Silva Gris (CAIC); Sta Julia Billiart; Novos Campos – y estatal – Paulo Blasi y Prof. Antonia Correa Mendes, Henrique Rupp y Gasparino – de Campos Novos vieron los cortometrajes Olhar Contestado (2015), de Fabianne Balvedi y Fernando Severo; Irani (1983), de Rogério Sganzerla, y Larfiagem (2017) de Gabi Bresola, en dos sesiones (8h30 y 10h).

Por la tarde, las Escuelas Estatales Henrique Rupp y Gasparino, el CAIC y la Santa Julia Billiart enviaron otros grupos. Además de ellas, también asistió la Escuela de Educación Básica Professora Virginia Paulina da Silva Gonçalves, de Monte Carlo. En total, fueron 228 alumnos, divididos en dos sesiones – a las 14h y a las 15h30 – para ver y debatir las películas presentadas en la 2ª Muestra de Cine Chica Pelega, en el Cine Lúmine.
Cerrando la programación, a las 19h30, la última sesión, abierta al público, contó con la presencia de 135 estudiantes del Centro de Educación de Jóvenes y Adultos (CEJA) de Campos Novos y Monte Carlo, además de otros interesados en conocer las películas que retrataban los temas referentes a la Guerra del Contestado y a la cultura cabocla.
Entre los interesados estaba el exsenador de la República Dirceu Carneiro y su esposa, Terezinha, vecinos de la región. Llegaron temprano y acompañaron la exhibición de Kiki, o Ritual de Resistência Kaingang (2012), de Ilka Goldsmith y Cassiano Vitorino, de Margot Filmes de Chapecó, y de Terra Cabocla (2015) de Marcia Paraiso y Ralf Tambke, de Plural Filmes.

Al final de cada sesión – mañana, tarde y noche – hubo debate sobre los temas planteados por las películas. Durante el día, con la participación del profesor Jilson Souza, caboclo, educador y comunicador popular, integrante del Foro Regional en Defensa de la Civilización y la Cultura Cabocla del Contestado y de la Asociación Paulo Freire de Educación y Cultura Popular (APAFEC). Para el debate de la noche, contamos también con la participación de João Maria Chaves dos Santos, asentado del MST en Campos Novos, investigador oral de las luchas por la tierra, descendiente de caboclos.
Los estudiantes no se sintieron intimidados para preguntar. Querían saber sobre la formación de los pueblos originarios, la construcción del ferrocarril y por qué no se mantiene activo actualmente, y se interesaron mucho por la “larfia”, la lengua creada en Herval do Oeste por los niños que trabajaban en la Estación Ferroviaria, retratados en la película de Gabi Bresola.
Muchos de ellos nunca habían ido al cine, según el relato de las profesoras. No los avergonzamos con esta pregunta. Pero estaba en sus ojos. Brillaban. Sus almas parecían salir del cuerpo e ir en dirección a la pantalla, en dirección al sueño.
Fotos: Luana Callai Fotógrafa
LAS PELÍCULAS

TERRA CABOCLA (Marcia Paraiso y Ralf Tambke, 2015, 82m) Un pueblo sencillo, de creencias y rituales tradicionales, habita la región del Planalto Catarinense. Símbolos de una fuerte resistencia cultural, los caboclos enfrentaron una guerra de exterminio hace 100 años, cuando sufrieron severos ataques de grandes hacendados, del Estado y de las oligarquías que tenían los ojos puestos en las tierras que el grupo ocupaba. A pesar de que la Guerra del Contestado casi diezmó la cultura local, el pueblo caboclo logró levantarse de nuevo y mantenerla viva hasta los días actuales.

KIKI, O RITUAL DE RESISTÊNCIA KAINGANG (Cassemiro Vitorino e Ilka Goldschmidt, 2014, 34m) Kiki es el ritual más importante de la etnia indígena. Fue realizado en 2011 en la Aldea Condá (Chapecó/SC). De forma cronológica, se muestran los preparativos en el monte y en la aldea. La realización del ritual fue un intento de revitalizar y fortalecer el dualismo Kaingang. La película muestra, también, cómo la lengua kaingang todavía hoy representa un importante signo de esa cultura, demostrando que los indígenas mantienen su identidad a pesar de la violencia del contacto con otras etnias.

IRANI (Rogério Sganzerla, 1983 – 8 m) El cineasta, con la cámara en mano, se mezcla con los personajes de la fiesta que marca el aniversario de la Guerra del Contestado, en la ciudad de Irani. Una cámara que se acerca de frente a los caballos, que imprime movimientos circulares, establece una gramática que emerge a partir de la escenificación que la población de la ciudad construye. La película es su manera de mirar hacia su pasado para constituir una historia que lo represente.

OLHAR CONTESTADO (Fabianne Balvedi y Fernando Severo, 2012, 15m) La animación de cámaras virtuales sobre registros fotográficos, ilustraciones y dibujos rotoscopiados sobre documentales de la época proporciona los elementos visuales necesarios para la reconstitución minuciosa de los lugares, personajes y eventos del conflicto. Las principales fotografías utilizadas son de Claro Jansson, fotógrafo contratado por la Madeireira Lumber, que registró pasajes fundamentales de la que quedó conocida como “Guerra Santa del Sur”. “El Contestado sigue siendo una guerra llena de interrogantes, llena de dudas sobre lo que realmente ocurrió. Además del importante carácter histórico/documental, la película se destaca por ser abierta (película y fuentes disponibles libremente) y haber sido producida con herramientas libres.)

LARFIAGEM (Gabi Bresola, 2017, 18m) Lustrabotas, cargadores de maletas y otros niños de 7 a 15 años convivían con viajeros en la estación ferroviaria de Herval d’Oeste (SC) en los años 1950. Para sobrevivir, comprar historietas e ir al cine, esquivar a inspectores, policías y hasta a sus propios padres, inventaron una lengua propia. Hoy, décadas después, la Larfiagem aparece como memoria de sus últimos hablantes, ahora septuagenarios, que todavía conocen, enseñan y descifran los secretos de sus sustantivos y pronombres.