Cómo la resistencia cabocla reaccionó a los ataques en las tierras contestadas
Guerra del Contestado: entrevista con Jilson Souza
En este artículo vas a saber más sobre la disputa de territorio en una región entre Paraná y Santa Catarina que hasta hoy repercute en sus efectos.
Después de la realización de la I Jornada Cabocla Chica Pelega, nos quedamos con muchas “pulgas detrás de la oreja”. Pasó mucho tiempo desde que aprendimos, en la escuela, sobre la Guerra del Contestado, y aunque tuviéramos una vaga idea de que conocíamos muy poco al respecto, no teníamos noción de cuánto nos hace falta para comprender otros aspectos de la región donde vivimos y la condición en que se encuentra todavía hoy.
Pensando en eso, conversamos con el educador popular Jilson Souza, integrante del Foro Regional en Defensa de la Civilización y Cultura Cabocla del Contestado, uno de los organizadores de aquel evento. Él inicia su intervención cuestionando el uso de la palabra guerra:
“Primero el concepto de guerra: no fue una guerra, fue un genocidio. No podemos llamarla ‘Guerra del Contestado’. Debemos y necesitamos llamarla Conflicto del Contestado o Movimiento del Contestado.”
Jilson nos sitúa en el tiempo en que todo ocurrió. “Estamos hablando del final de la monarquía y el inicio de la república en Brasil. En el sur, especialmente, ocurría un movimiento conocido como el del colonato independiente. Es decir, después de la liberación de los negros esclavizados, parte de los inmigrantes europeos que comenzaban a llegar a los estados del Sur pasaron a trabajar en las grandes propiedades como arrendatarios, siendo explotados por el latifundista. Estas primeras oleadas de inmigrantes europeos, a finales de 1890, 1900 y 1910, acabaron produciendo una política de blanqueamiento del interior de SC.”
DISPUTA POR LA TIERRA
Había un movimiento en torno a tres monjes: João Maria de Agostinho, João Maria de Jesus y José Maria. En la época, eran pocos los sacerdotes que circulaban por el interior. José Maria quedó conocido como el Monje Guerrero, pues se une a los desplazados (término en español que denota a aquellos que fueron arrancados de su lugar de origen), aquellos que fueron sacados de la tierra por la Brazil Railway Company, que construía, en la época, el Ferrocarril São Paulo – Rio Grande do Sul, que cortaba el interior de Santa Catarina.
Entre las empresas pertenecientes a la compañía estaba la Lumber (en la etimología, lumber significa madera talada). Las personas que seguían al monje comenzaron, entonces, a formar el primer agrupamiento de resistencia, o ciudad santa, como serían llamados, en Taquarussu do Bonsucesso. Este es el contexto político y social que va a dar origen al Conflicto del Contestado.
El motivo central del conflicto fue la disputa por la tierra. A cambio de la construcción del Ferrocarril, el gobierno brasileño y el gobierno del estado de SC dieron a Brazil Railway y a su propietario, Percival Farquhar, el derecho de explotar lo que quisiera en una franja de 15 km a la derecha y a la izquierda del ferrocarril. Percival construyó también el Madeira-Mamoré, en el Norte del país (donde hoy está el estado de Rondônia). En esa franja de 30 km se permitía hacer todo, incluso matar.
Junto con la fuerza de los coroné (expresión que Jilson usa para definir a los dueños de las tierras) de la región – y eran varias familias en Campos Novos y Curitibanos las que detentaban el poder político – ellos proporcionaron baqueanos, jagunços, en este contexto, sinónimos. Iban hasta los caboclos y caboclas y daban un ultimátum: “o ustedes se van de aquí o nosotros los matamos”. La gran mayoría de los caboclos decidió resistir y otra parte, también considerable, decidió seguir a José Maria en el primer agrupamiento, en la primera ciudad santa, que es Taquarussu do Bonsucesso.
Jilson nos recuerda que la relación con la tierra que el caboclo y la cabocla mantenían no era una relación de posesión, sino de pertenencia: “Su ombligo está enterrado allí. La tierra es pachamama, es la madre. Y el capital invasor que estaba llegando, más las primeras oleadas de inmigrantes… Ellos tienen la posesión, tienen un título, un papel que dice que la tierra les pertenece.”
TAQUARUSSU DO BONSUCESSO
La primera batalla del Contestado ocurre en los campos de Irani. Sin embargo, la cuna del conflicto es Taquarussu (en aquella época perteneciente a Curitibanos), porque es allí donde surge el primer agrupamiento, la primera ciudad santa, y eso comienza a incomodar a los coronés de la región.
El coronel Albuquerque, por ejemplo, estaba incómodo porque el agrupamiento se levantó en sus tierras. Según algunos relatos, mandó llamar al monje José Maria para curar a su hija. El monje no se negó a curar a la joven a partir de sus conocimientos. Para algunos, ese es el motivo último de que los caboclos crearan el reducto santo en Irani.
Si recordamos esa figura del coronelismo como elemento de la política brasileña, podemos observar que ocurre en el período entre la monarquía y 1930, con la llamada revolución de 1930 y la creación, en 1937, del Estado Novo. Los monarcas daban ese título por el voto de cabestro.
Los títulos de coronel y capitán se daban a los hombres que tenían mucha tierra y tenían, con eso, la posibilidad de tener sus milicias armadas. Por eso, por la fuerza de la posesión de la tierra y por la fuerza de las armas, recibían ese título antes de la República.
Gualberto
INICIO DEL CONFLICTO
El Ejército Brasileño y la Policía Militar de Paraná promovieron, el 22 de octubre de 1912, un ataque al reducto santo de Irani, donde ocurrió la primera batalla, con un resultado de 21 personas muertas. Entre ellas, el monje José Maria y el coronel João Gualberto, líder de las tropas paranaenses.
Los restos mortales de José Maria continúan en Irani y los de João Gualberto están en un suntuoso mausoleo, en Curitiba. Para la historiografía oficial, João Gualberto es un héroe que combatió a fanáticos y jagunços, que son las palabras con las que llaman al hombre y a la mujer del Contestado.
De acuerdo con los relatos del profesor Jilson, “las fuerzas de seguridad van a masacrar, a promover un genocidio contra los caboclos en nombre de la propiedad privada. Los medios de comunicación de la época reportaron que combatían a un grupo de fanáticos ignorantes y peligrosos que luchaban por la monarquía cabocla. No la vieja monarquía, sino una sociedad donde pudieran compartir lo poco que tenían. Era ese sentimiento de compartir lo que las fuerzas de seguridad van a intentar combatir.
Combaten el modo de vida, la manera de organizarse. En su visión era peligroso porque estaba basado en la solidaridad. Algunos autores llegan a decir que en los reductos santos se vivía el comunismo primitivo, o un comunismo caboclo. Estaban combatiendo un modo diferente de vivir, que iba contra la propiedad privada.”
Operários (Obreros) – Tarsila do Amaral
FORMACIÓN DEL PUEBLO CABOCLO
Las caboclas y los caboclos del Contestado están formados por diversos grupos sociales y étnicos. La base de esta formación son las seis naciones indígenas que habitaron este suelo: araucanos, botocudos, kaingang, xokleng, guaraníes y coroados. Esa es la parte que Jilson cree que es la principal. La segunda parte son los negros que fueron traídos en 1642 por Juan de Salazar y Espinosa, un español que después fundó Asunción (Paraguay).
Esos negros más tarde se organizarán en quilombos. Si pensamos el territorio del Contestado hasta el Río Canoas, en Lages habrá cuatro quilombos: el Canudinho, en Lages; la Invernada dos Negros, entre Abdon Batista y Campos Novos; el Campo dos Poli, entre Fraiburgo y Monte Carlo; y el Rocio, en Palmas (PR). Eso también es parte de lo que va a formar al hombre y a la mujer del Contestado.
La tercera parte de esta formación son los blancos – españoles, portugueses, y más tarde los tropeiros. Algunos autores llegan a hablar de los remanentes de la República Juliana, del conflicto Farroupilha. Esto ocurre a finales de la monarquía, inicio de la República Vieja, entre 1889 y 1890.
São João Maria
PERSONAJES
El principal personaje del conflicto fue la propia Resistencia Cabocla a todos los intentos del ejército brasileño de masacrarlos. La construcción de los varios reductos santos. La aparición de Chica Pelega y el liderazgo de Maria Rosa. Además de estos, los liderazgos caboclos, los de guerra y los religiosos.
Maria Rosa va a liderar en Caraguatá. Era un liderazgo religioso, una niña que tenía visiones del monje y que no se abstenía de ir al campo de batalla. Chica Pelega se unirá al Reducto Santo Taquarussu do Bonsucesso después de la Batalla de Irani. Querían el derecho de vivir en la tierra que les pertenecía de forma digna, querían tener el derecho de tener qué comer.
EL CONTESTADO NO TERMINÓ
El Conflicto del Contestado no terminó, porque hay datos económicos que lo indican. Fraiburgo tiene, según datos de 2010 (IBGE), una población de 34.530 personas, 36,8% pobres. En Timbó Grande, son 7160 habitantes, 41,56% pobres. En Calmon, 3387 personas, 43,47% pobres. Lebon Régis, 11838 habitantes, 38,70% pobres.
Esos números se presentan en el estado con el tercer mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Brasil. Mientras tanto, Calmon, Matos Costa, Timbó Grande, Lebon Régis y Fraiburgo presentan un IDH comparable al de los municipios que más sufren con el flagelo de la sequía en el nordeste brasileño. Estos fueron escenario de batallas y donde se instalaron reductos de resistencia a la antigua guerra (o conflicto, como Jilson prefiere llamarlo).
Hay otro aspecto sobre el que siempre me gusta reflexionar. La Guerra del Contestado no terminó, porque muchos de los descendientes de los caboclos y caboclas son mano de obra barata para desarrollar el capital de los descendientes de los coroné que otrora oprimieron y mataron a sus bisabuelos y tatarabuelos.
El Reducto Santo de Santa Maria – el último reducto, donde ocurrió la última batalla – llegó a tener 5532 casas y 17 iglesias, de acuerdo con datos oficiales del Ejército. Sin embargo, no sabemos cómo se organizaba esa gente en términos de comida, seguridad, convivencia, ni cuáles eran las leyes que regían esa convivencia.
De acuerdo con Jilson, los inmigrantes – o sus descendientes – quieren contar la historia de nuestra región a partir de la inmigración, y él dice que no se trata de esconder la historia de los italianos, alemanes, polacos, austríacos, franceses y otras nacionalidades que aquí se instalaron. Al contrario, señala que sería más justo que la historia oficial asumiera que ellos vinieron aquí porque sus ancestros no tenían salida en el viejo continente.
El profesor concluye que cuando no se preserva el patrimonio y la memoria material e inmaterial de la civilización y de la cultura Cabocla, es ese ejemplo el que quieren borrar. Lamenta que eso es lo que quieren destruir, eso es lo que quieren esconder: que nuestra región fue escenario de uno de los principales conflictos sociales y luchas por la tierra que hubo jamás.
“A partir de julio de 2019, nuestra región dejó de llamarse Valle del Contestado y pasó a llamarse Valle de los Inmigrantes. Estoy hablando de una de las políticas públicas más terribles, que es el blanqueamiento del interior catarinense”, finaliza Jilson, alertando sobre una guerra que todavía no terminó.